Iglesia pide seguir a Jesús, sirviendo a todos

Homilía de Semana Santa

El arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti, pidió a los católicos seguir el ejemplo de Jesús, sirviendo a lo demás y con todo.

La celebración de este jueves santo ha tenido una masiva y fervorosa concurrencia en la Catedral Metropolitana cruceña, donde la máxima autoridad -con la concelebración de Monseñor Estanislao Dowlaszewicz y otros sacerdotes- rememoró la institución de la Eucaristía y del Sacerdocio y repitó el gesto del lavatorio de los pies de Jesús a sus discípulos, terminando con una procesión del Santísimo Sacramento.

En su homilía, el Arzobispo Cruceño señaló que la entera existencia de Jesús, hasta el último instante de su vida “ha sido un don de amor para la humanidad. Un amor más allá de toda medida y en el más alto grado que llega al extremo de entregarse libre y voluntariamente a la muerte para que la humanidad tenga vida. Y este gesto supremo de amor se da cuando los hombres buscan su muerte.

“Este amor del Señor es él que transforma nuestra vida, nos alimenta y refuerza interiormente y nos capacita para amar a los hermanos y gastar nuestra vida por el Evangelio” dijo a tiempo de enfatizar que el Mandamiento nuevo del amor “ámense los unos a los otros como yo lo he amado” es para todos sus seguidores y discípulos de todos los tiempos y lugares”.

Monseñor Sergio destacó “dos signos sublimes de amor” con los que Jesús acompaña el don del mandamiento nuevo del amor: “la Institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies”.

En ese sentido afirmó que “Jesús nos asegura que cada vez que celebramos la Eucaristía y nos acercamos a recibir la comunión, comulgamos con su cuerpo y su sangre entregado por nosotros en la cruz, alimento de nuestra fe y de nuestra vida cristiana”.

El amor se concreta en el servicio al prójimo

Así mismo recordó las palabras de Jesús “Yo no he venido a ser servido sino a servir” y en esa línea aseguró que Jesús concretiza estas palabras con el gesto de amor de lavar los pies a sus apóstoles “Este gesto de humildad y humillación se vuelve servicio por el amor; un acto que, sin embargo, desconcierta a los discípulos y que no lo entienden porque encerrados en la mentalidad mundana, donde los que tienen poder se hacen servir” indicó.

Monseñor Sergio señaló que “Cuando una persona ama, como Jesús nos ha amado, no tiene miedo de ponerse al servicio del prójimo, por el contrario con gozo y generosidad se solidariza con los que sufren por la enfermedad, el abandono, la marginación y la pobreza”.

La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, está llamada a servir a todos los necesitados.

La máxima autoridad de la Iglesia Católica en Santa Cruz lavó los pies a 12 voluntarios de la Pastoral Carcelaria “que con cariño y desprendimiento se han puesto al servicio de los hermanos privados de libertad en Palmasola, llevando una palabra de esperanza y gestos concretos de amor y solidaridad cristiana” y explicó el porqué de este gesto:

“Con este gesto queremos, por un lado manifestar nuestra gratitud a esos voluntarios y por el otro expresar que la Iglesia, siguiendo el ejemplo de Jesús, está llamada a servir a todos los necesitados. Servir por tanto también a esos hermanos que, además de sufrir por las duras condiciones de la reclusión y por el estigma de la sociedad, ahora cargan con las consecuencias de la intervención violenta e indiscriminada de hace dos semanas”.

Sigamos el ejemplo de Jesús y hagamos que el espíritu de servicio sea para todos

Finalmente, el Arzobispo Cruceño subrayó que “El Señor nos pide de seguir su ejemplo y hacer que el espíritu de servicio sea para todos, en particular para las autoridades, la consigna certera para la construcción de una sociedad fraterna, justa y pacífica: “El que quiere ser el primero, que se haga el servidor de todos”.