Fútbol, producto sin explotar todavía

Mis circunstancias

(*) José Moisés Revollo

Álvaro Guillermo Peña, franco y sin pelos en la lengua, expresa verdades que todos conocemos, pero molestó a alguien, que reacciona como aficionado y no como un directivo sereno, consciente de estar inmerso en una industria, todavía no explotada adecuadamente en Bolivia.

Los eslabones necesarios, para que funcione esta cadena económica, sin orden preestablecido, porque cada uno tiene su importancia, son los jugadores, técnicos, dirigentes, árbitros, administrativos, aficionados, vivanderos, transporte, sindicato, radio, prensa y televisión; hasta los que no gustan mucho del fútbol, pero se rinden ante el fenómeno de masas.

El fútbol profesional, debe ser administrado a tiempo completo, por gente capacitada en todos los ámbitos del negocio, porque así requiere una marca registrada, como es Wilstermann por ejemplo.

No es suficiente, que empresarios que tienen otros intereses económicos, solo por ser seguidores del Club aviador, le dediquen algunas horas de su valioso tiempo, como una graciosa concesión para ocuparse de una actividad, que afecta el sentimiento multitudinario de personas.

Alguien o muchos, deberían trabajar las 24 horas por el Club, para construir una institución, aprovechando el nombre reconocido internacionalmente.

Como dice Peña, y todos estamos de acuerdo, Wilstermann debe tener un complejo del que sean orgullosos sus miles de seguidores en el país y el exterior, comenzando por una o más canchas de entrenamiento, no solo para el primer equipo sino para las divisiones menores, parte principal del tesoro o capital institucional.

Criticamos a los argentinos, pero deberíamos imitar lo bueno de su trabajo, como exportar jugadores y entrenadores al mundo.

El dirigente, no solo debe pensar en figurar, gracias al Club, lo más importante es capacitarse para ser efectivo y útil en el gigantesco andamiaje, para ganar todos por su aporte, que levantará al fútbol cochabambino y nacional.

Entendamos que el fútbol, es un negocio, una empresa multinacional, que debe ser gerenciada como tal, sin improvisaciones, con gente capacitada y la voluntad de otorgarle su total atención.

Nadie se enoje y reflexionemos, terminado el calendario futbolístico, seamos mejores en cada rol de esta gigante cadena económica, aún no explotada.

(*) Periodista cochabambino