8 de cada 10 niños sufre violencia en Bolivia

Informe de Unicef

Ocho de cada diez niños y niñas bolivianos sufren agresión emocional o física, según un informe difundido este viernes por la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Sin embargo, sólo 10 países de América Latina y el Caribe tienen normas legales que prohíben totalmente el castigo físico contra niños y niñas.

Recuérdese, entre 6 a 7 niños y niñas menores de 15 años sufren agresión emocional o castigo corporal a nombre de la disciplina.

Para UNICEF es importante la prohibición legal pero no basta para eliminar la violencia contra la niñez, es necesario que esa reforma sea acompañada de una gran movilización social que involucre a todos los niveles de la sociedad.

“En el 80 % de los hogares bolivianos se practican métodos violentos de disciplina. Las formas de crianza basadas en la violencia se transmiten de generación en generación, por ello, es imperativo romper con las normas sociales que lo permiten. El cambio debe darse ahora”, sostuvo la representante de UNICEF en Bolivia, Sunah Kim.

La Representante pidió a toda la población boliviana encarnar la prevención contra la violencia de corto, mediano y largo plazo, la cual existe al amparo de normas sociales ya que el 7% de madres y el 4% de padres están de acuerdo con cualquier razón para castigar físicamente a sus niños. Los motivos pueden ser: desobediencia, llegar tarde, llorar, hacer renegar, no cumplir con las tareas.

Esta actitud favorable al uso de la violencia como método educativo o correctivo de la conducta es reconocida por un 86% de mujeres y 94% de hombres bolivianos que reconocen la existencia de violencia física o psicológica en sus hogares (ENDSA 2008).

Prohibición total del castigo físico

UNICEF hace un llamado a los gobiernos de la región para asegurar la prohibición total del castigo físico en todos los ámbitos; apoyar la implementación de programas y políticas multi-sectoriales para promover una crianza positiva; promover normas, valores y mecanismos comunitarios que apoyan una formación sin violencia; y generar datos y evidencia para informar las políticas y medir los progresos hacia la eliminación de la disciplina violenta.

En Bolivia, el Código Niña, Niño y Adolescente (artículos 145, 146 y 147) establece que los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al buen trato, que comprende una crianza y educación no violenta por eso el Estado en todos sus niveles, las familias y la sociedad, deben proteger a todas las niñas, niños y adolescentes contra cualquier forma de explotación, maltrato, abuso o negligencia que afecten su integridad personal, basada en el respeto recíproco y la solidaridad.

La Convención sobre los Derechos del Niño obliga a los Estados partes a prohibir y eliminar todo tipo de violencia ejercida contra los menores de edad, incluido el castigo corporal y tomando en consideración todos los espacios en los que viven, incluso en el hogar.

En la región, Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela son los países que tienen una legislación específica para prohibir el castigo corporal en todos los ámbitos, entre los que se incluye: el hogar, la escuela, centros de cuidado alternativo e instituciones penales.

La violencia

El castigo corporal es aquel que utiliza la fuerza física y que tiene la “intención de causar algún grado de dolor o malestar, aunque este sea leve”. Se incluyen las bofetadas, azotes o palizas con una mano o instrumento, pero a veces pueden abarcar también las patadas, zarandeos o empujones a los niños, arañazos, pellizcos y quemaduras entre otras formas de violencia. (Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, 2006).

  • Hay seis tipos de violencia: maltrato, intimidación o bullying, violencia juvenil, violencia de pareja, violencia sexual y violencia emocional.
  • La exposición a la violencia, el abuso y la negligencia durante la primera infancia tiene un impacto directo para el resto de la vida.
  • Según un reciente análisis de UNICEF de datos oficiales de 17 países de la región, las niñas y niños expuestos a castigo corporal severo tienen 2,4 veces menos probabilidades de tener un desarrollo adecuado en la primera infancia.
  • La exposición a la disciplina violenta aumenta 1,6 veces el riesgo de que una niña o un niño muestre comportamientos agresivos hacia otros niños o adultos.
  • La violencia se aprende y se reproduce. Para fomentar una cultura de paz, el primer paso es revisar la forma que educamos a nuestras niñas y niños.
  • Los niños que sufren reiteradamente violencia en el seno de su familia tienen mayores probabilidades de abandonar sus hogares escapando de esas situaciones de violencia, abuso o negligencia.
  • El no permitir el castigo físico es esencial para el reconocimiento de los niños y niñas como sujetos, no objetos, de derechos.

 (*) PIE DE FOTO.- Una familia paceña se adhiere y participa de una campaña de Unicef en pro de la crianza positiva y sin violencia.