Los devotos del escándalo

Justo y cabal

A mediados del mes de mayo, cuya hoja cayó del calendario, se supo una noticia con origen en la redes sociales; una religiosa del Hogar de ancianos San Ramón fue filmada sin autorización alguna, en circunstancias en que atendía a un anciano y le dio de alguna palmada.

El hecho fue calificado con maltrato a una persona de la tercera edad y llevado al Ministerio Publico, luego a los estrados judiciales y la religiosa cautelada judicialmente.

En medio no faltaron quienes morbosamente pusieron en primer plano el rostro de la hermana en los noticieros de la televisión.

Desde luego no fueron todos, muchos medios de comunicación manejaron la información con mucho profesionalismo.

No obstante de ello no faltaron quienes disfrutaron sabrosamente del platillo noticioso en busca de rating de audiencia.

Por una parte fueron ellos, pero no faltaron otros quienes dejando de lado lo que significa la labor de estas religiosas en favor de los ancianos desválidos, no dudaron en sentar a la hermana en el banquillo de los acusados.

Quienes hicieron esto se olvidaron que estas religiosas por años se ocupan de atender a cientos de ancianitos que fueron abandonados por sus familias.

Las hermanas cuidan todos los días a cientos de ancianitos que no son tolerados ni un minuto en sus propias casas, ¿entonces por qué no reconocer esta vocación de servicio?

A los pocos días la hermana acusada de mal trato recuperó su libertad, el tiempo está dando una lección valiosa a todos desde mi punto de vista, sobre todo a quienes tiene que ver con el manejo de la justicia, jueces, fiscales, policías y abogados.

Poco duró la detención de la hermana, le hicieron pasar malos momentos, ¿Quién le pide disculpas ahora?  ¿Quién le agradece ahora por todo lo que ha hecho y ha dejado en la vida por servir al prójimo? Parece que nadie.

Hay administradores de justicia que son implacables con quienes cometen errores, pero muy flexibles con los que cometen delitos.

Debajo de una toga hay seres humanos y detrás de un hábito también, lo sabio del juzgador esta en aproximarse a saber quién lo viste.

Me pregunto y no comprendo; ¿no era mejor evitar dolores y pérdidas de tiempo? , ¿Tanto escándalo, para que las cosas estén como al inicio?, ¿no era mejor ahorrar energías para una investigación seria y confiable sobre los hechos?

Disculpe hermana, ellos no saben lo que hacen, gracias por su labor pastoral está muy claro que la sentenciaron los devotos del escándalo.

GRACIAS Y HASTA LA PROXIMA CUANDO PARA HABLAR JUSTO Y CABAL