CULTURA - SARńWINAKTUQITA
1 y 2 de noviembre, encuentro de vivos y muertos
Publicado el 30/10/2014

La Civilizaci√≥n Tiwanakota lleg√≥ a su m√°ximo esplendor cultural 1.500 a√Īos A. C., estableciendo una cultura hol√≠stica de comunicaci√≥n ritual, basado en la relaci√≥n ser humano y la naturaleza, concibiendo psicol√≥gicamente el arte funerario, pues enterraban a los muertos en el lugar de los caminos, y de esa forma est√© mirando siempre a sus familiares, incluso era enterrado con todos sus bienes en posici√≥n fetal, porque no ha acabado su existencia, sino que el muerto hac√≠a viaje con retorno en otras generaciones, en otras palabras su cuerpo trasladaba a otro espacio pero su ajayu estaba presente en la misma comunidad y el hogar.

Los aymaras han desarrollando altas técnicas de astronomía en la lectura de la vida y para la vida, de ahí que respetaron a los muertos, por eso construyeron los chullpares en los caminos más transitados de la época. La lógica era vivir y compartir con la muerte en un sintagma andina de reciprocidad, ubicado en el solemne corazón del continente de Aywiyala.

El pasado que ahora se hace presente, la fiesta de recordar a los muertos, es una convivencia ritual de vida que respeta la muerte o viceversa dentro el paradigma del pacha. Siendo la festividad del culto a los ancestros y nuestros antepasados, siendo lo m√°s originario de nuestra tierra andina. A todo esto, con la imposici√≥n de la religi√≥n Cat√≥lica cristiana y romana, ha tenido grandes cambios y asimilaciones hacia las adoraciones de los santos cat√≥licos y elogios a hombres de guerra o vanidad. En medio de esta alienaci√≥n cultural a√ļn persisten nuestras costumbres, hoy en d√≠a conocido como Todo Santos, lo cual se celebra anualmente entre el 1 y 2 de noviembre. En  esta fiesta se refleja la participaci√≥n de los familiares en la apxata, con el objetivo de observar el mecanismo de la reciprocidad y exponen lo necesario con una serie de productos que le gustaba el difunto en una mesa.

Pese al tiempo transcurrido entre la espada y la cruz de Cristo, en la mesa a√ļn permanece los elementos ancestrales de illa e ispalla, adem√°s la mesa va extendido a los cuatro puntos cardinales con el centro de alerta alimentaria, donde se aprecia el paco cam√©lido vig√≠a del destino aymara; inclusive, la hora clave del contacto sideral con el m√°s all√° permanece vigente, el medio d√≠a y la media noche. Ah√≠ se implementaron las velas, la figura en panes, ca√Īas de az√ļcar, los manjares, biscochos, las cebollas florecientes, los suspiros y otros elementos.

En esta cuestión de conocer en detalle la referencia de recordar a los muertos, sabiendo que el soporte que sustenta esta tradición es la vida misma, que convalida la reciprocidad entre vivos y muertos mediante el ajayu, en el plano de la sociedad aymara que se utiliza como un valor ancestral vigente, se ha convertido en una fiesta de recordar a nuestros seres queridos. El 2 de Noviembre en el cementerio se repite una situación de reciprocidad de parte de los familiares con el difunto a través de la apxata y la jerarquía de grado de parentesco. En todo los grupos se ve la distribución y el equilibrio, por encima de la tumba, está la apxata (no se alcanzaba a ver la lápida hasta el momento en que se levantaba todo), en las posiciones más cercanas estaba los familiares más próximos y después el resto de la persona, todos formando una gran ronda de convivencia, donde existe la reciprocidad en mayor dimensión como también la cohesión de acuerdo a los contextos familiares para la celebración correspondiente. Dentro de la reciprocidad, está el apoyo familiar en la realización de tareas y el nexo de los dolientes con el difunto, donde las fuerzas biológicas adquieren la espiritualidad de compartimiento familiar, sabiendo que el finado en esos días es parte del espacio social porque comparte del diálogo.

Se acostumbra concebir dos jornadas: en el primero, donde recibe a medio los finados con aqta uru; el siguiente d√≠a apxata y en la tarde kacharpaya. Sin embargo en la regi√≥n de Soncachi provincia Omasuyos se oficia cuatro d√≠as: aqta, uttíasi, jachía uttíasi y kacharpaya, esto depende de las regiones. Si bien en el presente est√° invadido las masas de panes, pero lo que se conserva es la llama de kíispi√Īa que carga y traslada al muerto al m√°s all√° de los l√≠mites.

JIWIRINAKAN URUPANA

Wi√Īaya amaya

Waliki purinitataxa

Jakäwin isthapita

Ayni jachíanchaya√Īataki

saräwilaykuwa

wilamasinak mayachtía√Īataki

jiwa jiwaki chimpu qhanayasa

wisaquntuna,

ukasti utjawina

munasi√Īa saphintayasa.

kikipa urumana,

kipka urusarakiwa.


Urusanxa

jankíakipuniwa

jaysanipxista

taqi chuymampi

tumpas√Įwi muruqtíayasa

kuka laphimpi

qullqi llujtíampi

akhulliku chíama√Īchasa

ukampirus sutimaxa

ajayu jampíattíaski

tíantía lakirasina


EN EL D√ćA DE LOS DIFUNTOS

Eterna muerte

bien que has llegado

vestida de vida

para masificar la reciprocidad

por nuestra costumbre

uniendo a la familia

alumbrando el signo de la belleza

en la colina del vacío,

después en el hogar

vas enraizando la querencia,

en tu día preferida,

que es nuestra día también.


En jornada nuestra

a vertiginosamente

nos obedeces

de todo corazón

redondeando la visita

con hoja de coca

y llujtía de plata

vigorizando el akhulliku,

adem√°s tu nombre

va besando el espíritu,

repartiendo el pan.

CML

Testimonio del autor

En la infancia y la adolescencia siempre esperaba con ansiedad el d√≠a de los difuntos y la jornada de Todo Santos, porque no faltaba la comida y los refrescos. Todo se pod√≠a conseguir con simple visitar respetuosamente las tumbas familiares y rezar oraciones en honor a los difuntos. Todos los fines de octubre la familia ten√≠a planificado esa jornada y yo era muy obediente ante mis padres, dispuesto a colaborar en las tareas previstas desde la panader√≠a y las compras, como consigna familiar era volver a encontrarnos con nuestros seres queridos que llegaban necesitados de sustento alimenticio. Indicaban que ese medio hay que esperarlos con lo que m√°s les gustaba. De las tareas cotidianas de la fecha, lo que m√°s me gustaba era hacer la kíispi√Īa de quinua con mi madre, porque yo saboreaba el delicioso bocado fresco y caliente anualmente.

En 1978 prestando mi servicio militar obligatorio, en el cuartel Regimiento Ballivian de 2 de Caballer√≠a, en Trinidad Beni, no hab√≠a tal costumbre de la apxata a cambio de las oraciones, ese d√≠a fue comerme a los Agachaditos a servirme un majao original con su trozo de postre tostado sin huevo frito. De aquel tiempo al presente no ha cambiado las instancias, siempre en estas fechas me comunico mentalmente con el ajayu de mis queridos: mi pap√° Melchor Mamani, mi mamita Juana Laruta y mi hijo Waskar Takasi Mamani Colque. Este mi √ļltimo descendiente se adelant√≥ en una jornada muy casual, donde ten√≠a que quedarse conmigo y no pasaba nada, pero viaj√≥ y se march√≥ al m√°s all√°, en un pesta√Īar, se hab√≠a ahogado en un recinto educativo, solo cuando el encuentro sea en Pacha+Jiwa me comunicar√° lo sucedido, el calvario de mi nostalgia quedar√° absuelto, porque entre sue√Īos y premoniciones alienta mi bohemia po√©tica aymara.

Por: Clemente Mamani Laruta

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